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Sunday, 26 August 2012

EVENT IN SOLIDARITY WITH PALESTINE


We are all Palestine

virtual manifestation in solidadrity with Palestine 
virtuelle Demonstration in Solidarität mit Palästina - manifestation virtuelle en solidarité avec Palestine - manifestación virtual en solidaridad con Palestina - الظاهري في مظاهر التضامن مع فلسطين:

If you are with Palestine, tell me, please
so I put you in map of solidarity with Palestine







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justice for Palestine

organisations that are with Palestine

PAGE: 
http://justiciaparagaza.blogspot.de/

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Monday, 23 July 2012

La condición rebelde - de Fidel Munnigh en Rebelión

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=81437



El hombre que piensa, juzga el mundo y la creación entera. Sueña y afirma, pero también duda y niega. El hombre que actúa, crea o destruye, acepta o rechaza el mundo que le ha tocado en suerte. O uno acepta sumiso el orden del mundo y sus leyes o se rebela contra él. No hay posturas intermedias.
Camus dice que la rebelión es el movimiento mismo de la vida. Como ella, no se argumenta ni se razona: es instintiva y espontánea. No hay que buscarle razones, pues surge de un sentimiento natural y no de un razonamiento lógico. Se es rebelde y punto, por vocación, por indignación, por ruptura con el mundo. Desde el momento mismo en que admito encontrar causas que la legitimen, mi rebeldía pierde fuerza vital: se racionaliza. Deja de ser un movimiento voluntario, un acto puro de la voluntad, para convertirse en rebelión razonada.
La condición humana es una condición rebelde contra el orden cósmico, divino y humano, y aun contra sí misma. El hombre es la criatura que se rebela, porque quiere ser algo más que hombre en un mundo de hombres. La rebeldía es también nuestra condición filosófica.
La verdadera rebelión, más que política, es metafísica. No se trata sólo de subvertir un orden social injusto, sino de algo mucho más radical y profundo: de rebelarse frente a cuestiones insolubles como el sufrimiento, el mal y la muerte. El rebelde ataca la creación y el falso orden del mundo. La rebelión es un impulso natural, un instinto. Nos pertenece y nos constituye. Fue nuestro primer acto, el acto que marcó nuestro exilio del Paraíso. Porque hemos nacido de una desobediencia, de una insumisión a la ley divina, del gesto desobediente del primer hombre en el Jardín. Lucifer, Adán, Prometeo son figuras emblemáticas de la rebelión. El gesto desafiante de Lucifer, el ángel rebelde, lo desterró del cielo y lo precipitó a la tierra. El acto de Adán, su deseo de salir de ese eterno presente que era el Paraíso, le hizo caer y perder la gracia. Prometeo roba el fuego de los dioses y se lo regala a los hombres. En castigo, Zeus le condena a padecer de por vida terrible sufrimiento. El pecado de Adán, su primer acto, es la desobediencia a Dios. Su pecado es un acto de conocimiento. Adán quiere conocer, ser como Dios, igualarse a su creador. La rebelión de Luzbel desnuda su infinita ambición de poder, su deseo de ser dios (“es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo”, dice el Lucifer de Milton); la de Adán revela su voluntad de conocer y actuar al margen de Dios; la de Prometeo resume un gesto supremo de solidaridad con los hombres. La rebelión prometeica es la rebelión por excelencia.
La rebeldía anárquica siempre ha atraído más por su fuerza de negación que por su contenido positivo. Parece latir oculta en el fondo mismo de nuestro ser. Contra la rebelión luciferina se podría argumentar que destruir lo creado es más fácil que crear. Pero a la auténtica rebelión no la mueve el mero impulso dinamitero, ni el intento de destronar a Dios para colocar en su lugar a un Ídolo.
La rebelión de hoy impugna esta “sociedad de opulencia”, este mundo de propietarios rehabilitado tras el fracaso de las utopías seculares; impugna sus valores caducos, su respeto sagrado por la propiedad privada, su desmedido afán de lucro. Si la revolución era un destino y una promesa de redención de los pobres del mundo, la rebelión es un acto libre y tal vez sin mañana del hombre que odia las cadenas y aborrece a los ídolos.
En los días que corren, la rebelión frente al nuevo (des)orden mundial está encabezada por los grupos minoritarios y marginales de la contracultura. Son las nuevas negaciones del Poder. En ellos la rebeldía es casi instintiva: una inclinación natural, una vocación insobornable. No obedece a un programa teórico, ni se guía por una doctrina particular. Lo esencial no es transformar el mundo, ni siquiera interpretarlo, sino oponérsele. Razonan –o mejor, sienten- más o menos así: el mundo tal como existe no debería ser, y tal como debería ser no existe.
Desde que en 1989 la revolución socialista dejó de ser una alternativa viable en el mundo, el puro gesto anárquico ha sustituido a la lucha revolucionaria. Recuerdo este graffiti garabateado en una pared de Bratislava: “Já jdu proti všem” (“Estoy contra todos”). Los rebeldes de hoy, como los de ayer, repudian este desorden establecido por considerarlo injusto y opresor. En realidad, su filosofía bien podría resumirse en la frase preferida del ácrata Plinio Chahín: “Díme de qué se trata para oponerme”.
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La voluntad de rebelión adquiere hoy formas sociales de expresión distintas a las de ayer. Muchos de los movimientos sociales que sobreviven al derrumbe del socialismo real (ecologistas, pacifistas, socialistas, anarquistas, feministas) alimentan un sentimiento legítimo de rebeldía frente al “nuevo orden mundial”. Carecen de programa y fundamento doctrinal. Son débiles y dispersos frente a un capitalismo avasallador que impone globalmente sus reglas de juego. Su repertorio de lucha a menudo se reduce a una serie de actos y gestos tan pintorescos como desaforados: escenificar batallas campales con la policía, destruir y dañar propiedades, boicotear la celebración de eventos públicos y reuniones internacionales, atacar cadenas de negocios de comida rápida (el blanco favorito: McDonald´s),…
Las manifestaciones de protesta contra las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio, por ejemplo, son muestras de rebeldía espontánea antes que propuestas alternativas de cambio. Dirigidas contra el sistema financiero mundial, suelen ser violentas y desordenadas, y tienden a degenerar en disturbios callejeros, actos vandálicos y choques con la policía. Curiosamente, sus protagonistas no son los pueblos pobres del Tercer Mundo, agobiados por la pesada carga de la deuda externa, ni siquiera los ciudadanos del país anfitrión de turno, muchas veces afectados por reformas económicas que disminuyen su nivel y calidad de vida, sino más bien grupos de extranjeros sensibilizados que, con entusiasmo y fervor militantes, se trasladan de un lugar a otro del planeta para protestar en contra de la guerra, la globalización y las políticas neoliberales que consideran nefastas y criminales.
Goethe prefería la injusticia al desorden. Los jóvenes rebeldes que protestan y desafían a la policía en las calles de Seattle, Washington, Génova o Praga, prefieren el desorden a la injusticia. En el fondo plantean cuestiones legítimas de verdad, justicia y equidad que conciernen a la filosofía. Hace algunos años, el entonces presidente del Banco Mundial, James Wolfenshon, debió reconocerlo en su discurso inaugural ante miles de delegados internacionales reunidos en el Centro de Congresos de Praga, el antiguo Palacio de la Cultura construido por los comunistas.
Sin embargo, dudo de la eficacia (que no de la legitimidad) de esas justas protestas poscomunistas. Como gesto de rechazo, de insumisión frente a lo establecido, son buenas y válidas. Esos jóvenes contestatarios tienen toda la razón del mundo en protestar contra la ineficacia e iniquidad de las instituciones multilaterales de financiamiento para aliviar la miseria de dos tercios de la humanidad. Pero como realidad efectiva las protestas se disipan tan pronto que parecen un espectáculo de histeria adolescente.
Pienso que aciertan en lo que niegan, pero se equivocan en lo que afirman. Les sobran razones, pero les faltan ideas. Los grupos radicales anticapitalistas denuncian la voracidad imperial, la pobreza creciente del Tercer Mundo, la ridícula ayuda oficial de los países más ricos a los países más pobres (ayuda que, de hecho, a comienzos del siglo ni siquiera alcanzaba el prometido 0,7 por ciento del Producto Interno Bruto del mundo industrializado). No se cansan de repetir el viejo ritornelo (no por repetido menos cierto) de que las instituciones de Bretton Woods son instrumentos de dominación económica del capitalismo. Cuestionan la idea de la globalización como destino inexorable, como proceso inevitable al cual está abocada la economía mundial, una especie de “fatalité inmodifiable”, de fatalidad irremediable; cuestionan su rostro inhumano, deshumanizante. En cambio, no proponen alternativa alguna a los problemas de pobreza, desigualdad y mala distribución de la riqueza en el mundo.
Con todo, debo reconocer que los protestantes compensan su falta de imaginación política con una extraordinaria inventiva y destreza para burlar los cercos policiales y hacerse sentir. Durante las protestas todo se confunde y pierde por un instante su sentido. Todo es engañoso y las jerarquías parecen trastocarse. Es el mundo al revés: los pacifistas se violentan y tiran piedras, los anarquistas se organizan para enfrentar a la policía, los ecologistas lanzan contaminantes cócteles Molotov, las aguerridas feministas se refugian detrás de los hombres…A la distancia, cual simples espectadores, los congregados –la élite del capitalismo mundial- contemplan la escena como criaturas indefensas y cautivas. Los delegados del Tercer Mundo reciben instrucciones que luego ejecutan fielmente en sus países.
3
Refutado el marxismo por la historia posterior, es imposible recurrir hoy a una teoría de la historia y de la revolución, mucho menos a una teoría del Estado, del sujeto o del lenguaje; tampoco a un pensamiento fuerte capaz de guiar una praxis revolucionaria y de transformar el mundo. De ahí que haya surgido un “pensamiento débil”, posmoderno y desesperanzado. Las nuevas rebeliones se fundamentan a sí mismas sobre la carencia de metas y perspectivas claras. Sin programa teórico, sin ideas claras, apelando sólo a su sensibilidad, los movimientos rebeldes (que se saben incapaces de provocar una revolución) invitan a la revuelta y la desobediencia civil. Su divisa común es un gran rechazo: “No new world order!”.
Hoy haría falta crear nuevas formas de protesta y rebelión, más allá de las convencionales, y renovar el repertorio entero de lucha. Tal vez las posibilidades revolucionarias de los movimientos anticapitalistas sean escasas, pero les sobra fuerza moral. Si bien carecen de consistencia teórica, al menos llevan consigo una razón de ser suprema: que en un mundo de escandalosas injusticias y desigualdades, la rebelión no ha dejado de tener sentido. Porque es bueno que los jóvenes protesten, que se rebelen, que griten y no callen. Es saludable que la protesta contra un mundo injusto y desigual no muera y siga viva. La rebeldía prueba que el espíritu está vivo, que piensa, siente y disiente del Poder. Nos recuerda que las contradicciones aún no han sido superadas, y están lejos de serlo.
Siempre será deseable cuestionar el mundo que nos ha tocado en suerte. El coraje del hombre radica en saber decir “no” al Poder. Cuando veo a un joven disidente desafiar solitario una hilera de tanques en medio de una plaza o a un niño alzar el puño amenazante en nombre de alguna utopía redentora, entonces no me cabe duda de qué lado está la dignidad y dónde moran los sueños.
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Fidel Munnigh es filósofo y profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana.

Saturday, 21 July 2012

Una roca en el camino del muro del apartheid sionista - de Abdo Tonsi

http://wenarabia.blogspot.de/2012/07/una-roca-en-el-camino-del-muro-del.html


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Mundo - Cultura y Espectáculos – Tecnología – Salud – Ciencia – Educación– Sociedad
Editorial de PALESTINA HOY  18 de julio de 2012 Por: Abdo Tounsi - TunSol
Una roca en el camino del muro del apartheid sionista
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Las noticias: “Sigue la Intifada en Bilín 13-7-2012
Bienvenidos al centro de la resistencia numantina del pueblo palestino de Bilín… Bilín es un pueblo que está ubicado a 4 kilómetros al este de la línea verde, cerca del muro de separación de Cisjordania. El 9 de julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia declaró al muro una violación del derecho internacional. Una semana antes, la Corte Suprema del Estado sionista dictaminó que el Estado tenía derecho a construir el muro, pero la resistencia numantina de los palestinos en general y los habitantes del pueblo en particular, dificultaron dicho objetivo
Dice el dicho árabe “La piedra más pequeña te puede hacer el daño mas grande”Bilín, o Bail’in un pueblo pequeño de 1800 habitantes, pertenece a la provincia de Ramallh y está a 12 km. al oeste de la ciudad de Ramallh es decir en el centro de Cisjordania, hace frontera con la “Línea Verde” (Palestina usurpada 1948) fue ocupado como toda Cisjordania por el Estado sionista  en 1967 y es victima del muro de segregación y APARTHEID, que en su trazado le quitó cientos de hectáreas, lo que generó una protesta numantina que sus habitantes llevan a cabo desde hace años con una marcha semanal.    
Desde enero de 2005 el pueblo organiza protestas semanales contra la construcción del muro. Las protestas llamaron la atención de los medios de comunicación y llevó a la participación de grupos de izquierdistas como Gush Shalom, anarquista “israelí” contra la pared y el movimiento de SOLIDARIDAD INTERNACIONAL. Las protestas tienen forma de marchas del pueblo al sitio del Muro con el fin de detener su construcción y desmantelar lo que se construyó. A menudo se convierten en choques entre manifestantes contra la ocupación sionista y soldados, los jóvenes aldeanos reciben disparos de gases lacrimógenos por parte de los soldados sionistas, los jóvenes responden con piedras. Las fuerzassionistas tuvieron que utilizar todos los medios a su alcance para sofocar las protestas: los toques de queda; las incursiones y detención de los ciudadanos, pero sin resultado.
En junio de 2008, el parlamentario europeo vicepresidente Luisa Morgantini y Julio Toscano, un juez italiano, resultaron heridos en Bilín, al participar en las manifestaciones. En abril de 2009el residente de Bilín, Bassem Ibrahim Abu-Rahma fue asesinado después de ser alcanzado en el pecho por una bomba de gas lacrimógeno. Abdullah Abu Rahma, coordinador delComité Popular de Bilín, fue arrestado en diciembre de 2009 y acusado de posesión de armas, después de organizar una exposición de las municiones utilizadas contra los manifestantes. El 15 de marzo de 2010, soldadossionistas entraron en Bilín, para avisar de la declaración de una zona militar cerrada, comprendida  entre el muro de separación y el pueblo.
Bilín es el símbolo de la resistencia civil palestina contra la ocupación sionista. No hay organización de derechos humanos, analista, cooperante, activista, informador o seguidor del tema palestino y de “Oriente Medio” que no haya oído hablar de sus siete años de manifestaciones que, cada viernes por la mañana desde el 20 de febrero de 2005, se repiten en contra del muro que estrangula esta aldea de 1800 habitantes y que les separó de más de 200 hectáreas de suelo, la mayoría propiedad privada donde se cultivaba el olivo.
Bilín es pequeña piedra que le ha hecho al muro de segregación un agujero tan grande, que a través de ello se ve la vergüenza de la COMUNIDAD INTERNACIONAL que no ha hecho nada para que Israhell cumpla con la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, que declaró al muro una violación del derecho internacional y que se debe de desmantelar. Además el Estado sionista ha de indemnizar a los habitantes de las tierras por donde transcurre.
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